¿Eres una maldita garrapata bloguera?

maldita garrapata bloguera

La habitación es oscura e inhóspita, apenas se ilumina el teclado con la luz de un flexo. Ahí estás tú, moviendo el ratón, haciendo clicks. Guardar. Descargar. Guardar. Descargar. Guardar…

Pasas de un blog a otro, engullendo artículos, conceptos, ideas… y tú callas. Nunca compartes, nunca escribes un comentario, nunca te interesas por la persona que lo ha escrito y así pasan los horas, los días, los años… Encerrado en tu habitación tétrica y fría.

¿Quién eres? Yo lo sé, tú lo sabes.

maldita garrapata blogueraEres una maldita garrapata bloguera

¿No decían que internet es una revolución para la comunicación?, ¿para estar siempre en contacto?, ¿que abría un mundo de posibilidades para aprender y enseñar?

¿Qué parte no entendiste?

Una clave de internet es compartir. No me refiero a que solo des al botón de Facebook, Twitter y demás, sino a que interactúes de verdad.

Opina, da ideas, recibe consejos, manda mensajes, compara datos, investiga, escribe emails, twittea, haz listas, grupos, comenta, genera debates… Y lo más importante… ¡disfruta!

A lo mejor tienes ideas del tipo, “no va a interesar a nadie lo que tengo que comentar”, “seguro que piensan que soy un pesado”. Olvídate de todas esas monsergas y miedos tontos, ahí fuera hay un montón de personas con las mismas inquietudes que tú y estarán encantadas de conocerte y compartir opiniones.

maldita garrapata bloguera

Sino, sólo seguirás siendo y serás, una maldita garrapata. Chupóptero infernal.

Ahora llegamos a un momento delicado y es que te voy a contar una gran verdad: yo fui una maldita garrapata bloggera.

Créeme que en estos momentos, estoy mirando avergonzada al suelo y con los coloretes de mi cara encendiéndose por momentos. Sí, lo fui; y por eso, estoy escribiendo este post, para evitar que otras personas caigan en ese mismo error.

Leía, leía y nunca mandaba un mensaje, un comentario dando las gracias por esa información tan útil o ese tutorial que tantas veces me salvó la vida. No se trata solo de que es “de bien nacido, ser agradecido”, sino que me estaba perdiendo una porción muy grande del pastel.

¿Cuántos conocimientos tendría ahora, si desde que empecé a navegar hubiese comentado o, al menos, compartido esas informaciones con otros?

Espera un segundo… debo ir a aporrearme la cabeza contra la pared.

¡Y ahora cuéntame! ¿Eres una maldita garrapata bloguera? No te escondas que te veo…